Dado que la prevención de las enfermedades relacionadas con la edad de
la menopausia representa un compromiso que dura toda la vida y no un
remedio a corto plazo, las implicancias de un tratamiento preventivo son
bastante diferentes de las de un tratamiento para controlar los síntomas
molestos. Se puede encarar dicha prevención de tres maneras:
1) Cambio de estilo de vida
2) Tratamientos alternativos
3) Tratamiento hormonal
1)Cambio de Estilo de Vida:
Si se van a realizar cambios en ese sentido hay que fijarse objetivos
posibles y razonables, se necesita una fuerte dosis de autodisciplina y
paciencia. Los cambios conciernen a la alimentación y a la actividad
física.
Alimentación:
Los aspectos nutricionales tienen gran impacto en la calidad de vida,
una alimentación sana y bien balanceada contribuye a la prevención de
enfermedades como la diabetes, enfermedades cardiovasculares
(hipertensión), osteoporosis y algunas neoplásicas, una dieta de bajo
contenido graso y alto en fibras cumple con ese objetivo. Las dietas
mediterráneas ricas en frutas, vegetales, pescado y pobre en grasas
saturadas son un ejemplo de dieta saludable.
Es aconsejable comer abundante fibras que ayudan a disminuir la
absorción de colesterol por el intestino; ellas están presentes en los
granos enteros de salvado de trigo, de avena, arroz, frutas y en los
vegetales. Los granos integrales contienen numerosos compuestos con
acción biológica (vitamina E, ácido fólico, selenio). El proceso de
refinamiento de los granos hace que se pierda en gran parte esta
acción.
Una dieta rica en proteínas animales puede interferir en la absorción
del calcio, por el contrario una dieta con abundantes proteínas
vegetales condiciona una menor incidencia de fracturas.
La soja es considerada un alimento de gran valor nutritivo, tiene
proteínas de alta calidad y fitoestrogenos llamados isoflavonas; a las
semillas de lino que contienen lignosa otro fitoestrógeno se les
atribuyen propiedades tales como reducir los síntomas climatéricos,
disminuir el colesterol LDL y proporcionar ácidos grasos omega 3. Una
dieta adecuada en calcio ayuda a prevenir la osteoporosis, es importante
la ingestión de productos lácteos para cubrir los requerimientos diarios
necesarios que se calculan en 1200- 1500 mg de calcio, el consumo
habitual es aproximadamente un tercio de lo requerido..
Actividad Física:
La prescripción de una determinada actividad física a una mujer
climatérica, es una herramienta fundamental en el cuidado de la salud,
tanto en el aspecto físico como en el psicológico, mejorando los
trastornos del sueño, la ansiedad, y la depresión, produciendo una
sensación de bienestar general. Las tuforadas (calores), y las
sudoraciones son significativamente menos comunes en mujeres físicamente
activas (21,5%) que en las sedentarias (43.8%). La actividad física
adecuada ayuda además a reducir el peso, normalizar la presión arterial,
elevar el colesterol bueno y descender el malo, disminuyendo el riesgo
de padecer enfermedad cardiovascular en un 50%. La combinación del
ejercicio con suficiente ingesta de calcio y vitamina D, puede hacer
reducir el riesgo de fractura en un 30%, además al mejorar el equilibrio
y la coordinación de los movimientos disminuye el riesgo de caídas. Es
importante elegir un programa de ejercicios con continuidad, ya que su
interrupción, al igual que la suspensión del tratamiento hormonal,
determina que la densidad ósea vuelva a disminuir. La razón del aumento
de la densidad ósea por el ejercicio está relacionada con las fuerzas
mecánicas que actúan sobre el hueso por la contracción muscular.
Cualquier actividad física continua, al menos 30 minutos tres veces por
semana mejora la salud ósea. La mujer menopáusica tardía también se
verá beneficiada con el ejercicio, nunca es demasiado tarde para iniciar
un programa de ejercicios. El médico debería indicar un programa de
actividad física regular con mayor énfasis que el de una prescripción
hormonal.
Un problema muy importante a tener en cuenta en una mujer menopáusica es
la obesidad; .el mantenimiento de un peso ideal, el desarrollo de
hábitos alimentarios adecuados, deberían ser objetivos fundamentales
para el cuidado de su salud..
El tabaquismo es un factor de riesgo prevalente de enfermedad
cardiovascular, en las climatéricas como en el resto de la población,.
el dejar de fumar disminuye el riesgo en un 14% a los 2 años.
2) Tratamientos Alternativos:
Complementos balanceados de minerales y vitaminas-antioxidantes:
Los cambios metabólicos de la mujer menopaúsica condicionan un
requerimiento de cantidades mayores de ciertas vitaminas y minerales de
las que necesitaba cuando era más joven. El calcio y el magnesio son dos
minerales importantes en esta etapa de vida, el magnesio favorece la
absorción de calcio y contribuye a la formación de una mejor masa ósea.
Otros minerales útiles son el zinc, cobre y selenio y las llamadas
vitaminas antioxidantes como la vitamina A, C, E y los beta carotenos.
La vitamina E es el mejor neutralizante de los radicales libres. La
mayoría de las frutas, verduras y granos integrales poseen gran parte
de las vitaminas indispensables, pero es posible hallar la combinación
farmacológica que brinde los complementos apropiados.
Manejo de los accesos de calor:
Es posible identificar los factores desencadenantes (gatillos), como las
comidas picantes, el alcohol, la cafeína, el estrés, tratando de
suprimirlos o reducirlos al máximo. Vestirse en “capas” para adaptar la
vestimenta a la temperatura corporal del momento. Recurrir a la
respiración pausada, a la actividad física, a los complementos de
vitamina E y B, a los fitoestrógenos como la cimicifuga racemosa o raíz
de cascabel, a la soja, el trigo, la salvia, etc.
Manejo de la sequedad vaginal: Es un motivo de consulta muy frecuente en
el transcurso de esta etapa de la vida, que puede, de no tratarse
alterar la relación de pareja. La terapéutica consistiría en el
tratamiento local con humectantes, aplicaciones de estrógenos y en el
uso de vitamina E.
Manejo del nerviosismo: Reducir la cafeína y el alcohol, aumentar la
actividad física, ingestión de infusiones tales como la valeriana,
manzanilla, y el uso de melatonina han resultado útiles.
Otras medidas terapéuticas a tener en cuenta: Para la incontinencia de
orina se recomiendan los ejercicios que favorezcan la tonicidad de los
músculos del piso pelviano
Para la osteoporosis y osteopenia se usan los bifosfonatos (mal llamados
fijadores de calcio).
Para el colesterol una buena opción es el uso de estatinas que han
demostrado ser sumamente útiles en la reducción de su nivel.
3)Tratamiento Hormonal:
¿Tomar o no tomar hormonas?.Es un dilema y no se trata de una decisión
simple, las dudas que tienen la gran mayoría de las mujeres con respecto
a las hormonas está plenamente justificada. Existen dos motivos
diferentes a considerar antes de encarar un tratamiento de reemplazo
hormonal. Uno es tratar los síntomas de la perimenopausia y menopausia
temprana que en su gran mayoría son transitorios, y el otro motivo
principal es la prevención de las enfermedades relacionadas a la
carencia de estrógenos. La perimenopausia es una época de grandes
fluctuaciones de los niveles sanguineos hormonales, y los riesgos para
la salud ginecológica están relacionados con la excesiva producción de
estrógenos, el tratamiento más adecuado es la administración de
progesterona. Cuando posteriormente aparezcan síntomas de carencia
estrogenica se puede plantear la posibilidad de la terapéutica con
estrógenos. Con respecto a los “accesos de calor” intensos, no existen
dudas que la mejor opción con resultados confiables y en forma rápida es
el estrógeno. Se puede comenzar el tratamiento hormonal mientras se
consideran los cambios en el estilo de vida que ya citamos.
La duración de la hormonoterapia puede ser breve (uno o dos años),
pudiéndose luego reducir la administración de la medicación en forma
gradual en un periodo de tiempo que abarca entre seis meses a un año. En
esta etapa de disminución, puede intercalarse la ingestión de distintos
productos naturales con menor efecto estrogenico. Debe tenerse en cuenta
que es frecuente la utilización de diversos esquemas terapéuticos antes
de encontrar el que le resultare bien tolerado y adecuado.
La decisión de efectuar un tratamiento hormonal no implica un contrato
permanente entre el médico y la paciente, es conveniente revisar la
decisión tomada en forma periódica; algo que tiene sentido hoy, puede no
tenerlo dentro de seis meses o dos años, “pudiendo entrar y salir del
esquema terapéutico de la mano del médico tratante”.
El otro gran motivo para realizar estrogenoterapia es la prevención o
tratamiento de la osteoporosis y de la enfermedad cardiovascular. El
proceso de decisión es diferente así como sus valores. Hay que evaluar
las contraindicaciones, los riesgos y los beneficios del tratamiento
hormonal “a largo plazo”, y compararlo con otras opciones
alternativas.
Debe tenerse siempre en cuenta que: el ginecólogo debe adaptar el
esquema terapéutico a cada paciente, y no incluir a todas las pacientes
en un esquema terapéutico rígido.
Dra. Cristina Tejss
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